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¿Cuáles son las relaciones laborales de carácter especial?

Última revisión:
Última revisión: 30 de octubre 2020
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Categoría: Contratos de trabajo

A la hora de acordar la firma de un contrato de trabajo, se debe tener en cuenta que existen ciertas situaciones que, por sus propias características o condiciones, se encuentran sujetas a una legislación especial y que, por tanto, no se deben recoger en un contrato de trabajo de carácter general, sino que será necesario acudir a un modelo de contrato especial adaptado a su propia legislación específica.

Estas relaciones tienen unas características propias diversas que las distinguen de las relaciones generales de trabajo, ya sea por la flexibilidad que necesitan (p. ej. un deportista puede necesitar una mayor movilidad por toda España con su equipo de competición, o un músico necesita un límite de jornada flexible para poder ensayar sus conciertos), por el tipo de empleador de un determinado sector (p. ej. en el ámbito del servicio en el hogar los empleadores son personas particulares en lugar de empresarios), por la existencia de una amplia autonomía del trabajador a la hora de prestar sus servicios (p. ej. los altos directivos cuentan con una amplia autonomía para decidir sobre los planes de crecimiento y desarrollo de la empresa, respondiendo únicamente ante os órganos directivos de la misma), etc.

La existencia de estas relaciones laborales de carácter especial no impide que dentro de las relaciones generales o normales de trabajo puedan existir diversos tipos de contratos (p. ej. un contrato de trabajo puede ser a jornada completa o parcial, indefinido o temporal, etc.). Dentro de las relaciones de trabajo generales de carácter temporal existen varios modelos de contrato de trabajo, tal y como se recoge en la guía sobre las principales características y tipos de contratos temporales.

En los siguientes apartados, se describirán cada una de las principales relaciones laborales especiales, señalando sus principales notas definitorias:

1. Relación laboral especial del personal de alta dirección.

Una de las principales relaciones de carácter especial es la de los trabajadores de alta dirección o directivos que prestan sus servicios en empresas como gerentes o especialistas en la gestión de diversas áreas de una empresa (p. ej. director financiero, director de marketing, etc.).

Se considera como personal de alta dirección a todos aquellos directivos que prestan sus servicios de (i) gestión y de administración con (ii) autonomía y plena responsabilidad, disponiendo de (iii) poder de decisión propio (es decir, puede tomar decisiones relevantes sobre la empresa, p. ej. la aprobación de un plan de marketing, las decisiones sobre futuros planes de ventas, la decisión de reestructurar un determinado centro de trabajo, etc.). El alto directivo responderá de sus decisiones únicamente ante los órganos superiores de la entidad (como puede ser ante el consejo de administración o la junta general de socios o accionistas de una sociedad).

Es importante señalar que esta autonomía del directivo se somete a las exigencias e instrucciones fijadas por los órganos de dirección de la entidad para la que se desarrolla su actividad. Si el alto directivo dispone de plena autonomía para el desarrollo de su trabajo y controla, ya sea directa o indirectamente, la entidad, nos encontraremos ante una relación mercantil en lugar de una relación laboral y, por tanto, el alto directivo deberá darse de alta en el Régimen Económico de Trabajadores Autónomos (RETA).

Se entenderá que el alto directivo tendrá el control de la entidad cuando sea titular de más del 50% de su capital social, o cuando se disponga más de un 25% del capital social, y además se ejerzan las funciones de gerencia y dirección de la sociedad.

Por último, si el directivo se dedica únicamente al ejercicio de las obligaciones derivadas del cargo de consejero del consejo de administración o de administrador de una sociedad, esta relación se considerará también de carácter mercantil, y por tanto, se deberá regular mediante un contrato de prestación de servicios.

La contratación de este tipo de profesionales se deberá formalizar mediante un contrato de trabajo de personal de alta dirección.

2. Relación laboral del servicio del hogar familiar.

Esta es otra de las principales relaciones considerada de carácter especial por prestarse los servicios en el domicilio del empleador y ser el empleador un particular en lugar de un empresario (es decir, la persona que contrata no es un profesional, sino que se trata de una familia).

En este caso, se incluirían todos los trabajadores que realizan todas las actividades comprendidas en el área de las tareas domésticas (p. ej. limpieza, preparación de comida, realización de la compra, etc.), así como de las tareas de cuidado o atención de los miembros de la familia, o tareas de guardería, o jardinería, y similares. Se trata de una regulación más flexible por sus propias características, en la que se trata de otorgar seguridad a este tipo de trabajadores que, en muchos casos, prestan sus servicios sin la formalización del debido contrato de trabajo.

Las empleadas del hogar cuentan con un sistema especial de cotización en la Seguridad Social el cual se caracteriza por contar con reducciones especiales para los empleadores con el fin de promover la contratación legal y con contrato de este tipo de personal.

En concreto, a través de este régimen se regula, entre otros, la obligación de que consten por escrito los contratos por tiempo determinado cuya duración sea superior a cuatro semanas, la necesidad de respetar de disfrutar de al menos 12 horas de separación entre cada jornada de trabajo o el disfrute de un descanso semanal de, al menos, dos días consecutivos.

Este tipo de relaciones laborales se deberán plasmar en un contrato de trabajo especial de empleado del hogar.

3. Relación laboral de los deportistas profesionales.

Se considerarán incluidos dentro de una relación laboral especial los contratos de todos firmados por profesionales que (i) se dedican a una actividad deportiva, bajo la dirección y organización de (ii) un club (equipo) o entidad deportiva especializada en la organización de eventos deportivos, a cambio de (iii) una retribución económica (p. ej. futbolistas profesionales, tenistas, etc.).

Quedarán fuera de este tipo de relación laboral especial los deportistas que no reciban una retribución u obtengan únicamente una compensación de los gastos en los que han podido incurrir, o los deportistas que desarrollen su actividad con plena autonomía (freelance o autónomos).

Si el deportista cumple con los requisitos anteriores, este podrá quedar sujeto a un régimen especial adaptado a su situación, en la que, entre otros, se garantice un día y medio mínimo de descanso, así como un máximo de nueve horas de la jornada de trabajo y, además, se establece un régimen especial para la cesión de deportistas entre clubes.

Esta relación laboral se deberá plasmar en un contrato de trabajo especial para deportistas.

4. Relación laboral de los artistas en espectáculos públicos.

Dentro de esta relación laboral especial, se consideran como artistas o músicos a todos aquellos profesionales que presten sus servicios en (i) espectáculos de carácter público (se venden entradas al público general), bajo la dirección y organización de (ii) un organizador de espectáculos o empresario (p. ej. un promotor teatral, una discográfica, etc.), a cambio de (iii) una retribución económica. De esta forma, se aplica a todo tipo de artistas, como pueden ser bailarines, músicos, actores, intérpretes, etc.

Quedarán fuera de este tipo de relaciones laborales especiales las actuaciones artísticas de carácter privado (espectáculos celebrados ante un número pequeño de personas sin que se lleve a cabo la venta de entradas), aplicándose en estos casos el régimen laboral general o la legislación mercantil en el caso de que el artista desarrolle su actividad con plena autonomía (en este caso, se firmaría un contrato de prestación de servicios).

Dentro de esta relación laboral especial, se regulan aspectos concretos sobre este tipo de actividades, como son los plazos determinados de periodo de prueba, la existencia de un descanso mínimo de 24 horas en cada semana, el régimen de traslado entre cada concierto o representación, etc.

Este tipo de relaciones se regularán en el denominado contrato de trabajo de artistas.

5. Otro tipo de relaciones especiales laborales.

Además de las relaciones laborales indicadas en los apartados anteriores, se considerarán de carácter especial (y por tanto, estarán sujetas a su propia regulación) las siguientes relaciones laborales:

  • La de los trabajadores con discapacidad (ya sea física o psíquica) que presten sus servicios en los centros especiales de empleo adaptados a sus necesidades.
  • La de los penados en las instituciones penitenciarias (es decir, la contratación de personas que todavía se encuentren cumpliendo su pena).
  • La de los menores sometidos a la ejecución de medidas de internamiento para el cumplimiento de su responsabilidad penal (p. ej. de menores que se encuentran en un correccional o centro de menores).
  • La de residencia para la formación de especialistas en Ciencias de la Salud (p. ej. la relación laboral de los médicos residentes dentro de un hospital).
  • La de los abogados que prestan servicios en despachos de abogados, individuales o colectivos.
  • La de las personas que intervengan en operaciones mercantiles por cuenta de uno o más empresarios sin asumir el riesgo y ventura de aquellas (p. ej. en los casos en los que se actúa como un agente comercial).

En todo caso, el legislador podrá regular otro tipo de relaciones como relaciones especiales, por lo que esta clasificación podría variar si así lo decide el legislador.

6. Conclusión

Existe una serie de situaciones en las que los trabajadores quedan sujetos a un régimen laboral especial dadas las características específicas de su actividad. De esta forma, se trata de adaptar el tipo de contrato y sus condiciones a dichas características o necesidades específicas.

Las principales relaciones especiales recogidas en el Estatuto de los Trabajadores son las siguientes:

  • La del personal de alta dirección (es decir, de directivos de compañía que actúen con cierta autonomía, pero respondiendo siempre ante los propietarios de la empresa).
  • La de las personas que prestan servicios del hogar (p. ej. personal de limpieza, jardineros, cuidadores, etc. que son contratados por familias o particulares).
  • La de los deportistas que desarrollan su actividad de forma profesional a cambio de una retribución (deportistas que reciben una cantidad de dinero por el desarrollo de su actividad).
  • Las actividades de los artistas o músicos profesionales (artistas o músicos que cobran por sus obras o conciertos, los cuales se encuentran abiertos al público).

Además de las anteriores, se recogen otra serie de situaciones específicas que se considera como una relación laboral especial, como puede ser los contratos de los profesionales sanitarios que se encuentran realizando su residencia, la de trabajadores con discapacidad, la de penados en instituciones penitenciarias, entre otras.

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